El período de celo nos indica que nuestra perrita podría convertirse en madre si nosotros la dejásemos, es decir al menos, ya está físicamente preparada para serlo. En las razas de tamaño pequeño el primer celo se manifiesta entre los 6 y los 8 meses de edad y en las razas grandes es normal que se produzca hacia los 24 meses.
La cachorra llega a la madurez sexual (comienza a producir óvulos fértiles) entre los siete y diez meses, a tales períodos se les llama “celo”, cada uno de esos lapsos dura entre diez y doce días y los primeros signos que indican ese momento es una descarga sanguinolenta que puede durar hasta nueve días. Suele compararse con el período menstrual de la mujer, pero si bien es una pérdida sanguinolenta, el proceso es totalmente inverso a lo que ocurre en el ciclo femenino y hembra chimpancé, que son las únicas especies que menstrúan. Otro signo es que la vulva se inflama y aumenta de tamaño hasta llegar a ser dos veces el tamaño normal. En cada animal se producen en distintos momentos, o sea que no hay una época del año en la que todas las perras se encuentran en celo. Pero indudablemente la señal más clara estará dada por la aparición de uno o varios “pretendientes” machos de diferente tamaño, aspecto, color y pelaje cuyo instinto los hace llegar casi misteriosamente.
El ciclo sexual de la perra se divide en varias fases (poestro, estro, metaestro y anestro), es necesario distinguir cada una de ellas si queremos cruzar a nuestra perra.
El poestro: Dura entre 7 y 10 días, con un rango de 2 a 27 días. En esta fase se hincha la vulva y existen perdidas sanguinolentas y aunque la hembra atrae machos, rechaza la monta.
El estro: Dura entre 5 y 15 días. Es cuando la hembra acepta al macho, sucede inmediatamente después de proestro. En esta fase se produce la ovulación, la vulva sigue hinchada pero disminuyen las perdidas. El aparato reproductor de la hembra se prepara y se produce la ovulación. Entonces permite ser cubierta y se realiza la monta (cópula) por el macho. El estro va seguido del metaestro y acaba de forma imperceptible en el anestro.
El metaestro: Dura entre 110 a 140 días y está marcado por el rechazo de un nuevo acoplamiento. Este período corresponde al de gestación, parto y lactancia en las perras que ya se han apareado. En esta fase, puede aparecer en perras que no han sido montadas, signos de pseudopreñez.
El anestro: Su duración es variable y corresponde al período de descanso sexual. Su duración es variable con una media de 75 días. Es el período de inactividad sexual entre ciclos.
La frecuencia del celo en las perras viene determinada principalmente por la variación en la duración del anestro. El intervalo normal entre estos es de 5 a 10 meses.
La pubertad la alcanzan habitualmente en torno a los 6-7 meses de edad, con un rango de 4-22 meses. Las razas pequeñas tienden a presentar su primer celo entre los 6 a 10 meses de edad, pero las razas grandes pueden no comenzar a ciclar hasta alcanzar los 18 meses de edad.
Las perras ciclan a lo largo de toda su vida, no habiendo equivalente a la menopausia de la mujer, aunque la fertilidad puede disminuir a partir de los 7 años de edad.
La edad recomendada por los veterinarios para montar a su perra por primera vez es al tercer celo, que por lo general coincide con el año y medio de edad, si no desea que su perra tenga cachorros… la esterilización es la solución.
Síntomas:
El comportamiento de la perra puede parecer extraño, orina más que de costumbre, parece ansiosa y no reacciona a las caricias del dueño. Es importante tranquilizarla. Es normal que las mamas, ya desarrolladas, alcancen su tamaño adulto, que la vulva se hinche y que en sus bordes aparezcan manchas de sangre claras.
Para tener en cuenta:
Hay que dejar al menos dos ciclos estrales antes de cruzar a nuestra perra.Si se le debe sacar a hacer sus necesidades se recomienda levantarla hasta el lugar (inaccesible para machos) y luego levantarla nuevamente para volver a la casa de este modo a los perros les costará un poco más seguir el rastro.
Bajo ningún caso hay que dejar suelta a la hembra ya que puede irse en busca de un macho.
Si sucede que macho y hembra se acoplan nunca se deben separar (luego del acto quedan enganchados por lo menos 15 minutos) si se les suelta a la fuerza podrían ocasionarse lesiones severas.
Las perras pueden tener cachorros incluso de viejas (el ciclo continúa hasta edad muy avanzada), pero las riesgos pueden ser mortales.
La hembra decide cuando y con quien se cruza y por lo general escoge al macho que conozca.
La hembra justo antes de la ovulación se vuelve más juguetona, para exigir la atención del macho.
La hembra estará lista para cruzarse cuando permanezca quieta y retire su cola para mostrar su vulva al macho (solo hará esto cuando ya haya ovulado).
Si macho y hembra comparten la casa es saludable para el macho apartarlo para que no se vuelva loco de amor (y nos vuelva locos por el ruido a nosotros), la casa de un conocido o un buen hotel canino es un espléndido lugar en donde seguro encontrará paz.
La duración de un celo normal dura entre 15 y 20 días (e incluso 25 días), con unas manifestaciones externas en la perra de cambios de comportamiento, crecimiento y tumefacción de genitales externos y una hemorragia vaginal que varía mucho en cantidad según cada animal.
El sangrado nada tiene que ver con el ciclo menstrual en las mujeres y constituye un aporte sanguíneo mayor al aparato genital (debido a la acción de las hormonas) sirviendo también de aviso para el macho.
Embarazo psicológico: Tras la finalización del estro (celo), es relativamente frecuente en la perra el sufrir trastornos hormonales como la “pseudogestación” o mal llamado embarazo psicológico en el que, debido a que su organismo mantiene unos niveles hormonales equivocados o erróneos, su metabolismo hace que actúa como si llevara a cabo una verdadera gestación. Dependiendo de cada hembra podremos encontrarnos signos tales como preparación del nido, lloriqueos, cambios del apetito, rascado del suelo y paredes, negativas a salir a pasear, e incluso escogen un muñeco para “adoptarlo”. Pueden llegar a producir y segregar leche. No tenemos por qué encontrar todos los síntomas a la vez en una perra con pseudogestación, pero en ocasiones el trastorno puede ser serio (tanto por los problemas de comportamiento como por la gran cantidad de leche producida), por lo que se hará necesario recurrir a tratamiento por parte del veterinario.
El Celo Anormal
Impuberismo: la perra nunca ha tenido un ciclo sexual en este caso se notarán síntomas evidentes como enanismo, delgadez, trastornos cutáneos.
Hiposexualidad: la perra tiene ciclos sexuales pero se hacen cada vez más tenues y hasta ausentes. La obesidad es uno de sus principales síntomas. En este caso la perra suele ser infértil.
Hipersexualidad: es muy raro que se presente, se produce un acortamiento del intervalo entre los estros. La hembra es infértil y presenta trastornos del comportamiento.
Retraso: Es razonable consultar al veterinario cuando la perra tiene más de 1 año (razas chicas) o más de 2 años (razas grandes) Es importante saber si el retraso va acompañado de un problema real de esterilidad o si se puede corregir médicamente.
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