Si observamos a nuestro perro cuando se despierta, después de estar enroscado, hace unos estiramientos, de los cuales nos beneficiamos en yoga, son los mejores para poner nuestras vértebras en su sitio.
Mientras adoptas la postura de un enojado gato con el lomo arqueado y luego la de un feliz perro con el lomo ligeramente cóncavo, aumentas la flexibilidad de la columna y estiras los músculos de la espalda, el cuello y los brazos, con lo que la circulación aumenta. Fortalece y relaja la columna. Libera y estira la parte delantera del cuerpo. Reafirma los brazos.
Las Asanas (posturas) pueden ser practicadas en serie o por separado.
La postura del perro, es estimulante, básica y completa, Ayuda a flexibilizar y fortalecer el cuerpo. Para realizarla el suelo no debe ser resbaladizo lo ideal es una superficie antideslizante.
Postura del perro. Ardha Adho mukha Svanasana
Seguramente la encontráis difícil, por lo que podéis trabajar la media-postura:
A): las manos empujan el suelo hacia abajo y hacia adelante. Los dedos abiertos hacia adelante. La cabeza relajada. Pelvis (Isquión) hacia arriba. Estirar la espalda sin producir ninguna curva. Podemos empezar con las piernas flexionadas y los talones hacia arriba, después colocar bien la espalda, estirar las piernas con suavidad sin cambiar la posición de la columna vertebral.
Bajar los talones es a menudo muy difícil: entonces se pueden apoyar contra un zócalo. Dar prioridad al estiramiento correcto de la columna y de los codos más que a bajar los talones. Las piernas deben estar paralelas entre sí y estar separadas la distancia de las caderas. Los dedos del pie miran hacia adelante.
B) poner las manos sobre un apoyo o sobre la pared, al nivel de las caderas. Las piernas paralelas al suelo. No curvar la zona lumbar ni dorsal. Estirar la espalda, primero con las rodillas flexionadas después, manteniendo la columna paralela al suelo, estirar las piernas con suavidad. Si las manos están apoyadas contra la pared, verificar que están paralelas, que guardan entre ellas la misma distancia que los hombros, y empujar hacia adelante. Los codos estirados. Prestar atención aún una vez más a que las piernas respeten entre ellas la distancia de las caderas. Los dedos del pie hacia adelante. Para verificar esto, mirar las rodillas con cuidado y corregir.
Esta selección ha sido pensada especialmente para las personas que se interesan por la práctica de zazen y que tienen necesidad o quieren un buen ejercicio que les facilite la postura de zazen. Zazen es la expresión japonesa para “meditar sentado” (Za=sentarse, Zen= meditación).
1.- Juntar las piernas y colocar las palmas de las manos en el suelo, a la altura del pecho, con los dedos hacia delante.
2.- Presionar con las manos y levantar el trasero llevando la frente, la nariz o incluso la barbilla rozando del suelo.
3.- Apoyar el trasero entre los talones con los brazos estirados.
4.- Cuando la cabeza tenga que despegarse del suelo, levantarla y colocar las manos debajo de los hombros, las rodillas separadas debajo de las caderas, los muslos y los brazos perpendiculares al plano del suelo. Expirar a fondo.
5.- Dar vuelta a los dedos de los pies para apoyarlos en el suelo.
6.- Presionando con los pies, levantar las rodillas, estirar las piernas y los brazos y llevar el trasero lo mas alto posible.
7.- Los talones se aproximan al suelo y la mirada se dirige hacia el vientre.
8.- Mantener la postura durante cinco a diez respiraciones.
9.- Doblar las piernas, dar vuelta a los dedos de los pies para que las uñas toquen el suelo y bajar el trasero hacia los talones.
10.- Colocar los brazos hacia atrás, a lo largo del cuerpo; la frente en el suelo, cerca de las rodillas. Relajarse
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